Por: Jade.
Con la masificación de elementos como reproductores de MP3, MP4 y IPODs la definición más popular del autismo se mete en las conversaciones de pasillo a modo de reclamo informal ante la falta de atención. Se dice del autista que es aquel que de manera consciente se “mete en su propio mundo” alejándose de la realidad; pero ¿Quién no va a querer ser autista sí se viaja por la ciudad entre las 6:00 y 8:00 a.m en bus? lapso de tiempo en el que los empujones y los trancones facilitan la transformación de los ciudadanos en seres vulgares; los conductores pasan a ser bestias (con una percepción muy particular del espacio) y los pasajeros reclaman no ser llevados como cerdos en un camión haciendo del bus un “perfecto” amalgama entre improperios, metamorfosis, perfumes y programas de radio. En la radio los programas que se escuchan son muy diversos, van desde noticias y música ambiental hasta los de variedades que incluyen bromas, concursos, horóscopo, efemérides, listado de eventos y por supuesto música. Al ser esta (la radio) su medio de divulgación por excelencia la frecuencia con la que rotan un reducido número de canciones hace que en ciertos casos se le de gusto al disgusto no son del total agrado y con las que son agradables no es fácil predecir cuando han de sonar. Con los reproductores la cantidad de canciones está dictada por la capacidad en bits, no por su popularidad y los géneros que allí sean puestos dependen solamente de la autocensura, las ventajas de los botones anterior y siguiente son enormes y tener lo mejor del FM en un solo aparato los hace muy completos. El hecho de ser portátiles genera ventajas si es necesario aguantar largas filas y no se desea conocer sobre la vida del que esta adelante o atrás y menos aún discutir con estos sobre el gobierno, el clima o de cuan larga está la fila; o simplemente el sonido de fondo (en cualquier lugar) no es muy agradable. La cuestión es cuando la comodidad del autista de los auriculares se lleva a otros espacios en los que en términos generales no se sufre de apatía, donde se goza de la compañía de amigos o al menos conocidos. Recordando la teoría de la comunicación, para que ésta exista deben estar presentes al menos un emisor, un medio transmisor, un mensaje y un receptor; pero sí el receptor responde con palabras monosilábicas (Ah?, ajá, si, no) la conversación se hace poco fluida y por parte del emisor es mejor compañía el silencio que la de aquel que prefiere escuchar en su presencia la música que puede escuchar en cualquier otro momento. Así que, vivan los autistas cuando se está en una larga fila, cuando el fondo musical es odioso o cuando el autismo es compartido, más no cuando a otra persona le interesa nuestra atención y por ahí dicen que …NO MUSIC NO LIFE…
1 comment:
buen post!!!
Saudos mexicanos
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